2009 Diciembre. Diario de León EL TIEMPO DE JOSÉ DE LEÓN

José de León expone y se expone en León. Lo hace en varios lugares, como cuando Tintoretto, con sus pinturas, quería poblar Venecia de infinitas perspectivas con la intención de multiplicar la complejidad del laberinto de la ciudad de los canales.

 

También ha multiplicado José de León el número de ciudades y países que son su taller y su inspiración.

 

París, India, Alemania… El resultado es extraordinario. No se ha ensanchado únicamente la geografía. También el talento, la técnica, la iconografía. También, y sobre todo, el alma.

 

Es curioso, José de León peregrina, vive y pinta en ciudades dispares, se afana por ocupar espacios distintos y lo que en realidad ocurre es que el tiempo, su tiempo, se dilata, cambia de calidad. Porque existe un tiempo trascendente, un tiempo que no devora, un tiempo que se da a sí mismo tiempo para recolocarlo y salvarlo todo.

 

Los grandes artistas llegan a ese tiempo. Y es entonces cuando ya no importan los estilos, las etapas. Los sueños permiten que se les represente. Y el futuro no es un dios cruel que exige atroces sacrificios. Lo vivido, lo soñado y lo visto pueden, entonces, encarnarse en unas obras. No es extraño que sea un pintor quien habite en ese tiempo grande. Ese tiempo está cargado de visión.

 

El espectador de las diferentes exposiciones que tienen lugar ahora en León puede demorarse cuanto quiera ante los espléndidos cuadros del pintor. Si hasta hace poco, en la Sala Provincia, pudimos perdernos en el Atlas de Jorge Luis Borges, ahora podemos reencontrarnos en un mapa que ya es el territorio. Algunos críticos han asegurado que hay algo de cartográfico en la obra de José de León. Yo sostengo que sus cartografías ya contienen la recompensa que buscaban los piratas en los mapas de las islas del tesoro. El espectador debe orientarse. No será tiempo perdido, sino ganado. El coleccionista puede, desde su casa, admirar las obras que en un pasado y en otras ciudades, como Roma y Nueva York, realizó el pintor. También esas obras realizadas hace años son ahora más hermosas.

 

¡Enhorabuena, José de León! Tu madurez no niega nada y se te ve en varias ciudades a la vez. ¡Enhorabuena, León! Uno de tus hijos ofrece alas a tu tierra.

 

Adolfo Álvarez Barthe

Web de la fuente